El Síndrome del “NO ES SUFICIENTE”

A veces no es que hagas poco. Es que aprendiste a medirte con estándares que nunca descansan. El “nunca es suficiente” no nace del ego, nace de historias donde parar no era seguro y sostener era necesario. La buena noticia es que ese sistema se puede reeducar. No para exigirte menos, sino para tratarte con más justicia y humanidad. No todo lo que haces tiene que probar tu valor.